Vídeo vertical con ritmo, lenguaje y estructura pensados para cada plataforma.
En vertical no hay introducción posible: o el primer plano justifica quedarse o el vídeo ha terminado. Construimos las piezas desde el gancho hacia atrás y evitamos cabeceras, logotipos iniciales y presentaciones que solo restan.
Recortar un vídeo horizontal deja textos fuera de encuadre y un ritmo que no encaja. Grabamos pensando en vertical desde el principio: encuadre, subtítulos dentro de la zona segura y montaje al ritmo de cada plataforma.
Objetivos, públicos, contexto y punto de partida. Sin diagnóstico no hay atajos útiles.
Una dirección clara, prioridades compartidas y una propuesta que se puede explicar.
Ejecución cuidada, revisiones con criterio y decisiones documentadas.
Medimos lo que importa y hacemos que el trabajo gane valor con el tiempo.
Entre seis y doce piezas de una jornada bien planificada, con guiones cerrados de antemano.
Ayuda mucho, porque la cara conocida genera confianza. También se puede trabajar con producto, procesos o motion cuando no hay nadie cómodo delante de la cámara.
Entre 15 y 40 segundos para contenido de marca. Lo importante es que no sobre nada, no que dure poco.
Vídeos corporativos que hacen comprensible y memorable lo que aportas.
Spots publicitarios con concepto, dirección creativa y producción integral.
Fotografía corporativa y de producto con intención editorial y comercial.
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Las necesarias mantienen la web operativa. Puedes decidir si autorizas futuras herramientas de medición o marketing.