Animación y motion graphics para visualizar ideas que una cámara no puede contar.
Un proceso interno, un dato abstracto, el funcionamiento de un software o una idea que aún no existe físicamente. La animación permite mostrar lo que no se puede fotografiar y controlar exactamente el nivel de detalle de cada explicación.
Animar es caro de rehacer, así que las decisiones se toman antes: guion cerrado, locución grabada y storyboard aprobado. Solo cuando la estructura funciona en papel empieza el diseño y el movimiento.
Objetivos, públicos, contexto y punto de partida. Sin diagnóstico no hay atajos útiles.
Una dirección clara, prioridades compartidas y una propuesta que se puede explicar.
Ejecución cuidada, revisiones con criterio y decisiones documentadas.
Medimos lo que importa y hacemos que el trabajo gane valor con el tiempo.
Entre tres y cinco semanas para una pieza de 60-90 segundos, contando guion, storyboard, animación y revisiones.
Sí, y es lo recomendable. Si el manual no contempla el movimiento, definimos cómo se comporta la marca al animarse y lo dejamos documentado.
Podemos incluirla con locutores profesionales en varios idiomas, o dejar la pieza preparada para funcionar solo con rótulos y música.
Vídeos corporativos que hacen comprensible y memorable lo que aportas.
Spots publicitarios con concepto, dirección creativa y producción integral.
Vídeo vertical con ritmo, lenguaje y estructura pensados para cada plataforma.
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