Estrategia e identidad visual para expresar con precisión lo que hace diferente a tu marca.
Un logotipo bonito sobre un posicionamiento confuso no arregla nada. Antes de dibujar trabajamos qué lugar quieres ocupar, frente a quién y con qué argumento. El diseño llega después, para expresar una decisión que ya está tomada.
Una identidad no se juzga en la presentación, sino seis meses después: cuando hay que hacer un anuncio de empleo, una plantilla de presupuesto o un carrusel para redes. Entregamos un sistema con reglas claras y aplicaciones reales, no solo un manual con las versiones del logo.
Objetivos, públicos, contexto y punto de partida. Sin diagnóstico no hay atajos útiles.
Una dirección clara, prioridades compartidas y una propuesta que se puede explicar.
Ejecución cuidada, revisiones con criterio y decisiones documentadas.
Medimos lo que importa y hacemos que el trabajo gane valor con el tiempo.
Entre seis y doce semanas según el alcance. La fase estratégica ocupa el primer tercio y es la que más condiciona el resultado.
Casi nunca. Solo lo planteamos cuando el nombre limita de verdad —imposible de registrar, confuso en el mercado objetivo o ligado a una actividad que ya no haces.
Podemos, pero rendirá poco. Un logotipo aislado sin sistema, sin reglas y sin aplicaciones se aplica de forma distinta cada vez y deja de reconocerse.
Relación con medios y criterio periodístico para convertir tu actividad en historias relevantes.
Redacción y distribución de notas de prensa con enfoque periodístico, no publicitario.
Alineamos lo que tu empresa es, hace y cuenta a cada uno de sus públicos.
Solo usamos el almacenamiento necesario para recordar tus preferencias. Las categorías opcionales permanecerán desactivadas hasta que las aceptes. Más información.
Las necesarias mantienen la web operativa. Puedes decidir si autorizas futuras herramientas de medición o marketing.